Interacción entre el hígado graso y la Hepatitis B

6 junio, 2026

El hígado graso y la hepatitis B pueden coexistir y agravar el daño hepático. El tratamiento conjunto ayuda a reducir inflamación, fibrosis y progresión de la enfermedad.

El hígado graso es una enfermedad muy frecuente en el mundo y se calcula que alrededor del 25 por ciento de la población lo tiene. A pesar de existir una vacuna eficaz frente al virus de la hepatitis B, se calcula que en el mundo hay alrededor de 296 millones de personas con esta infección, lo que representa aproximadamente el 3,8% de la población global. Por este motivo, ambas enfermedades hepáticas pueden coexistir en un mismo paciente, lo cual puede tener consecuencias importantes para su evolución clínica y su tratamiento.

En múltiples estudios se ha demostrado que la infección por el virus de la hepatitis B puede influir en la historia natural del hígado graso incrementando la inflamación y promoviendo el aumento de la fibrosis (avance de la enfermedad). Por este motivo, es importante tratar la hepatitis B con antivirales en pacientes que tienen simultáneamente esta infección e hígado graso, para reducir la inflamación y evitar el desarrollo de fibrosis.

Tratamiento conjunto de ambas enfermedades

En diversos trabajos se ha demostrado que la coexistencia de hígado graso y hepatitis B produce más inflamación y destrucción en el hígado que en comparación con cada una de las enfermedades por separado.

Es importante tratar simultáneamente las dos enfermedades en pacientes con hígado graso y hepatitis B. Para tratar la hepatitis B existen diversos fármacos antivirales (entecavir, tenofovir, peginterferón, etc.). También hay que tratar el hígado graso mediante cambios en el estilo de vida, como adelgazar (entre un 7 por ciento y un 10 por ciento del peso basal), aumentar la actividad física moderada a entre 150 y 300 minutos a la semana o intensa entre 75 y 150 minutos a la semana, y corregir los distintos parámetros metabólicos que puedan estar anormales (colesterol, triglicéridos, glucosa, etc.).

El doctor Carreño y los médicos de la Fundación siempre tenemos en cuenta estas estrategias terapéuticas para tratar a nuestros pacientes con hígado graso y hepatitis B.

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