¿Qué es la Hepatitis B?

La hepatitis B es una infección vírica del hígado que provoca inflamación del mismo y la muerte de los hepatocitos (células del hígado). Puede cursar como una infección aguda que en el 5%-10% de los casos se hace crónica (cuando la infección se mantiene por más de 6 meses). La infección crónica puede evolucionar a cirrosis hepática e incluso a cáncer de hígado.

Causas de la Hepatitis B

Está causada por el virus B de la hepatitis (VBH). El VBH pertenece a la familia de virus denominada Hepadnaviridae y su material genético es un ADN de 3.200 pares de bases de longitud que tiene forma circular. En ocasiones, la infección por VBH se asocia a otro virus denominado virus Delta de la hepatitis. Cuando ocurre esto, el daño en el hígado es mucho mayor lo que empeora el pronóstico de la enfermedad.

Virus de la Hepatitis B visto al microscopio.
La infección por hepatitis B puede prevenirse con una vacuna muy efectiva.
Dr. Vicente Carreño

Vías de contagio de la Hepatitis B

El VBH se transmite a través de la sangre y de otros fluidos corporales como la saliva y el semen que pueden contener trazas de sangre. Otra vía importante de transmisión de la hepatitis B es la vía vertical de la madre infectada al hijo durante el parto. El virus también puede transmitirse de madre a hijo a través de la leche materna.

Teniendo en cuenta las vías de transmisión del virus, son practicas de riesgo la realización de tatuajes o piercings, la acupuntura, el compartir jeringuillas y objetos que puedan tener restos de sangre tales como cepillos de dientes, maquinas de afeitar o cortaúñas y el mantener relaciones sexuales sin protección.

Diagnóstico

La mayoría de las personas infectadas de forma aguda por el virus de la hepatitis B no tiene ningún síntoma. Ocasionalmente estas personas pueden presentar coloración amarilla de la piel (ictericia), orina oscura, cansancio, pérdida de apetito, náuseas, vómitos y dolor abdominal.

La infección crónica no produce síntomas en la mayoría de los casos y la enfermedad suele descubrirse durante análisis rutinarios de sangre al observarse que los niveles de las enzimas hepáticas (transaminasas) están elevados. Para confirmar que esa elevación de las transaminasas está causada por el VBH, se detecta en sangre la presencia de la proteína que forma la cubierta externa del virus denominada antígeno de superficie (AgHBs) y el ADN del virus (VBH-ADN). Otros marcadores de la infección por VBH que se detectan en sangre son los anticuerpo frente a la proteína que forma el núcleo interno del virus (anti-HBc) tanto de tipo IgM como IgG, otra proteína vírica llamada antígeno “e” (AgHBe) y los anticuerpos frente a la misma (anti-HBe).

Prevención

La infección por Hepatitis B puede prevenirse mediante una vacuna específica. Esta vacuna es muy efectiva y genera anticuerpos que protegen de la infección hasta en el 90% de las personas que la reciben. La protección dura al menos 20 años y es muy probable que pueda proteger de por vida aunque esto no se ha demostrado todavía.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la hepatitis B son:

  1. Evitar la inflamación y la destrucción de las células del hígado.
  2. Tratar de eliminar el virus (pérdida del VBH-ADN y del AgHBs en sangre).

Todos los pacientes con hepatitis B y aumento de transaminasas deben ser tratados. Sin embargo, el 20% de los pacientes con infección por VBH tienen niveles normales de transaminasas y solo deben tratarse si presentan una carga viral alta (niveles de VBH-ADN en sangre).

Existen diversos fármacos que son útiles  para el tratamiento de la hepatitis por virus B que pueden dividirse en dos grupos:

  • Inmunomoduladores (Interferón alfa pegilado -PEG-IFN-).
  • Análogos de nucleósido.

El PEG-IFN se administra mediante una inyección subcutánea semanal y produce la normalización de los niveles de transaminasas (objetivo 1) en 39% de las hepatitis crónica por virus B y la perdida del VBH-ADN en el 25% y del Ag HBs en el 6% de los casos (objetivo 2). Sin embargo, el PEG-IFN produce efectos secundarios importantes (síndrome gripal, dolores articulares, etc).

Con respecto a los análogos de nucleósido, consiguen la normalización de los niveles de transaminasas en el 40%-80% de los pacientes (objetivo 1) y la pérdida del VBH-ADN en el 40%-90% y del AgHBs en el 3%-6% de los casos (objetivo 2). El tratamiento con análogos de nucleósido se tolera bien sin que haya efectos secundarios importantes y se administra por vía oral (un comprimido al día).

Existen diversos análogos de nucleósido disponibles actualmente: Lamivudina, Adefovir, Telbivudina, Entecavir y Tenofovir.

La Lamivudina y el Adefovir producen resistencias (mutaciones en el ADN del virus B que hacen que el fármaco sea ineficaz) con una frecuencia del 70% a los 5 años de tratamiento por lo que, generalmente, no se utilizan.

El Entecavir y el Tenofovir apenas producen resistencias y son los fármacos de elección. El inconveniente es que hay que administrarlos durante años porque si el tratamiento se interrumpe antes de que se pierda el AgHBs, la mayoría de los pacientes recae.

La mayoría de las personas infectadas de forma aguda por el virus de la hepatitis B no tiene ningún síntoma.

Cómo se puede predecir la agresividad y evolución

Mediante una biopsia hepática se puede conocer el grado de inflamación del hígado y el nivel de destrucción de los hepatocitos.

En los últimos años se ha comprobado que la evolución del daño en el hígado en la hepatitis crónica B se puede predecir mediante la determinación de un polimorfismo (variante) del gen humano PNPLA3. Para estudiar este polimorfismo, se realiza una punción en la yema del dedo del paciente (similar a la que se hace para determinar los niveles de glucosa) y la gota de sangre se deposita en una tarjeta especial que absorbe y conserva el ADN humano. El análisis puede dar los siguientes resultados.

  • Homocigoto CC: Riesgo bajo de progresión del daño hepático.
  • Heterocigoto CG: Riesgo bajo de progresión del daño hepático
  • Homocigoto GG: Riesgo alto de progresión a formas más severas de daño hepático    (incremento de fibrosis hepática).

Otras técnicas útiles para conocer la agresividad de la enfermedad hepática en la hepatitis crónica B son la ecografía del hígado y el Fibroscan.

Referencias

  • McMahon BJ. Epidemiology and natural history of hepatitis B. Semin Liver Dis 2005;25(Suppl 1):3-8.
  • Pardo M, et al. Current therapy of chronic hepatitis B. Arch Med Res 2007;38:661-77.
  • Dienstag JL. Hepatitis B virus infection. N Engl J Med 2008;359:1486–1500.
  • Gill US, Kennedy PT. New insights in the management of chronic hepatitis B. Clin Med 2015;15:191-196.
Hepatólogo en Madrid Dr Vicente Carreño

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Especialista en hepatología

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