Importancia del deporte en las enfermedades del hígado

25 septiembre, 2026

La actividad física es fundamental para prevenir y tratar el hígado graso, ya que ayuda a reducir la acumulación de grasa y la inflamación hepática. Tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza aportan beneficios para la salud del hígado. Se recomienda realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada a la semana para mejorar la salud hepática y el bienestar general.

La actividad física es una estrategia eficaz para la prevención y el tratamiento del hígado graso, y además es una herramienta de gran potencial frente a diversas enfermedades hepáticas, independientemente de la causa de las mismas. Aunque antiguamente se prescribía el reposo como base del tratamiento, estudios más recientes han demostrado, que la inactividad prolongada resulta perjudicial, al favorecer la atrofia muscular y elevar el riesgo de fibrosis. Por el contrario, el ejercicio físico no solo reduce la incidencia de hígado graso, sino que también mejora significativamente la calidad de vida de los pacientes con enfermedades crónicas del hígado.

Con respecto al tipo de actividad física, el ejercicio aeróbico ayuda a reducir el peso corporal, la presión arterial y los niveles de colesterol. Por otro lado, el ejercicio anaeróbico (contra resistencia) mejora las alteraciones lipídicas, la hipertensión arterial y la resistencia a la insulina. No obstante, no se han observado diferencias significativas en los beneficios para las enfermedades hepáticas al comparar ambos tipos de ejercicio. La actividad física evita que se depositen triglicéridos en el hígado, lo que disminuye la probabilidad de desarrollar hígado graso. Asimismo, se sabe que la actividad física es fundamental para regular la respuesta inflamatoria y reducir eficazmente la inflamación hepática.

¿Cómo ayuda el ejercicio físico a combatir el hígado graso?

En relación con el hígado graso, el ejercicio físico disminuye la acumulación de grasa y reduce la inflamación. Por todos estos motivos, se recomienda que todos los pacientes con hígado graso realicen actividad física de forma regular, consistente en 150 a 300 minutos de intensidad moderada o en 75 a 150 minutos de intensidad vigorosa a la semana.

El ejercicio físico reporta beneficios para la salud en general y aumenta la resistencia ante enfermedades en diversos órganos. A nivel cerebral, potencia la función cognitiva y estimula la generación de neuronas nuevas. Asimismo, mejora notablemente la salud cardiovascular y favorece el bienestar intestinal al regular la microbiota. En definitiva, la actividad física resulta fundamental en el tratamiento de las enfermedades hepáticas, por lo que debe recomendarse a todos los pacientes con hepatopatías. El doctor Carreño y el equipo médico de la fundación aconsejamos siempre a nuestros pacientes realizar entre tres y cinco horas de ejercicio a la semana.

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