Es conocido que los últimos años el hígado graso se ha convertido en una enfermedad de alta prevalencia a nivel internacional con importantes consecuencias para la salud en general. Existen diversas causas que pueden contribuir al desarrollo del hígado graso destacando el exceso de peso corporal, el aumento de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, así como el sedentarismo entre otros.
Se han realizado estudios del comportamiento alimenticio en relación con la enfermedad de hígado graso donde se ha demostrado que tomar alimentos tarde por la noche sumado a saltarse el desayuno puede elevar la probabilidad del desarrollo de dicha enfermedad. Se ha publicado un estudio en la revista Nutrition Journal para comprobar la influencia en el desarrollo del hígado graso de la frecuencia de ingesta de alimentos diaria y la duración del ayuno nocturno en el que se incluyeron un total de 11.153 personas, de ellas 3.809 no tenían hígado graso y si lo tenía 7.344.
Relación entre frecuencia de comidas e hígado graso
Se comprobó que cuanto más baja era la frecuencia de ingesta de alimentos diarios la probabilidad de aparición de hígado graso aumentaba, y del mismo modo aumentaba también la posibilidad de desarrollo de hígado graso cuanto más duraba el ayuno nocturno. La probabilidad de aparición de hígado graso en estos dos patrones de alimentación se incrementaba un 21%. Finalmente, la ingesta de alimentos durante el día por debajo de tres veces aumenta la probabilidad de hígado graso. Por otra parte, el ayuno nocturno de más de catorce horas aumenta el riesgo de hígado graso. Esto se explica por alteraciones en el ritmo circadiano (reloj biológico que se ve afectado por cambios en el tiempo). También se ha comprobado que comer más frecuentemente reduce la obesidad y los niveles de colesterol en comparación con personas que comen menos de tres comidas diarias.
En resumen tanto el doctor Carreño como los médicos de la Fundación consideramos que los resultados de este estudio son importantes para tratar de prevenir el desarrollo del hígado graso. Sin embargo creemos que se deben hacer más estudios para confirmar estos resultados. Además este trabajo se ha realizado incluyendo pacientes que representan a la población americana y habría que hacer estudios similares en otros continentes para comprobar que se llega a las mismas conclusiones.


