El fármaco hepalatide, combinado con Peg-IFN-alfa, ha mostrado potencial para eliminar el cccDNA del virus B en pacientes con hepatitis B crónica, según datos preliminares presentados en un congreso europeo.
El resmetirom es el primer fármaco aprobado en EE. UU. para la esteatohepatitis, con eficacia en grasa hepática y fibrosis. Aunque costoso, será clave cuando llegue a España.
El efimosfermin-alfa podría convertirse en un tratamiento efectivo para el hígado graso, demostrando mejoras en fibrosis e inflamación con una administración mensual, según estudios preliminares.
Las estatinas podrían mejorar la evolución de distintas enfermedades hepáticas, reduciendo el riesgo de cáncer de hígado, complicaciones y fibrosis, según un estudio publicado en JAMA.
Estudios recientes indican que la curcumina para el hígado graso mejora la función hepática, reduce la inflamación y disminuye la fibrosis. Aunque los resultados son prometedores, se requieren más investigaciones para confirmar su eficacia en tratamientos a largo plazo.
La colangitis biliar primaria es una enfermedad hepática rara que afecta los conductos biliares. Aunque incurable, tratamientos como el seladelpar ofrecen esperanza para pacientes resistentes a terapias convencionales, mejorando síntomas y evolución.
Los anticonceptivos orales pueden asociarse al hígado graso. Se recomienda evitar factores de riesgo como alcohol, tabaco y sedentarismo.
Un estudio presentó un nuevo tratamiento para la hepatitis B crónica utilizando una sonda antisentido que bloquea proteínas virales. Los resultados muestran alta eficacia, con un 62% de curación teórica y efectos secundarios leves.
Dos estudios recientes muestran que Survodutida y Tirzepatida mejoran significativamente el tratamiento del hígado graso, reduciendo la fibrosis y mejorando la condición hepática.
Estudio reciente muestra que aldafermin puede revertir la cirrosis hepática por hígado graso, reduciendo la fibrosis en pacientes. Un avance esperanzador en su tratamiento.