Problemas del hígado en Navidad

12 diciembre, 2018

Consejos para cuidar la salud del hígado durante las fiestas navideñas

Durante la Navidad se toman alimentos y bebidas que pueden favorecer el desarrollo o empeoramiento del hígado graso. Por ejemplo, se suele abusar de la ingesta de dulces (turrón, mazapán, polvorones) y grasa animal (embutidos, cordero, etc.). Las bebidas refrescantes con azúcar y alcohol también son perjudiciales. Todo esto puede hacer que se acumule grasa en el hígado y comience un proceso de inflamación y destrucción que puede acabar en cirrosis hepática. Es importante destacar que la lesión hepática producida por la ingesta de alcohol o por la alimentación es similar (los rasgos en la biopsia hepática son prácticamente idénticos).

 

Evitar la ingesta excesiva de alcohol

Para tratar de prevenir el desarrollo de hígado graso es conveniente realizar, al menos, tres horas de ejercicio semanalmente (tanto aeróbico como anaeróbico). Por otra parte, es preciso disminuir la ingesta de alimentos con alto contenido de azúcar o grasa animal. También es muy importante no abusar de refrescos azucarados. Se debe tratar de disminuir la ingesta de alcohol y si se toma, hacerlo siempre con alimentos (esto disminuye la absorción del alcohol).

Evitar en navidad exceso de bebidas alcohólicas, ya que puede dañar el hígado.

 

 

Controles para detectar problemas en el hígado

Para saber si alguien ha desarrollado un hígado graso por los excesos de Navidad, se debe hacer un análisis de sangre que determine los niveles de glucosa, colesterol, triglicéridos, transaminasas (TGO,TGP) y Gammaglutamiltranspeptidasa (GGTP). Además es imprescindible realizar una ecografía hepática y acudir al médico para que éste palpe el hígado (por sus características a la palpación se puede determinar si existe una enfermedad hepática).

Una vez diagnostica la enfermedad del hígado graso, existen tratamientos muy eficaces para evitar el avance de la misma. Es muy importante destacar que para tratar el hígado graso es imprescindible cambiar los hábitos de vida en relación con la alimentación y el ejercicio físico.

En nuestro grupo se suele recomendar la ingesta de al menos tres cafés diarios, puesto que se ha demostrado que esto evita la progresión de la enfermedad.

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