Un estudio muestra que la espironolactona reduce el riesgo de hígado graso en pacientes con hipertensión, disminuyendo la acumulación de grasa hepática y la progresión de la fibrosis.
La hepatitis autoinmune ha aumentado especialmente en personas mayores, donde su incidencia se ha cuadruplicado. Además, presentan mejor respuesta al tratamiento y formas clínicas más leves.
Orforglipron, un GLP-1 oral, demuestra eficacia en la pérdida de peso y podría convertirse en alternativa a fármacos inyectables como Ozempic o Wegovy.
El hydronidone es un nuevo fármaco que ha demostrado revertir la fibrosis hepática en pacientes con hepatitis B crónica frente a placebo.
HU6 es un nuevo fármaco oral que reduce la grasa hepática y el peso mediante aceleración metabólica controlada, mostrando buenos resultados frente al placebo en ensayos clínicos.
Un estudio demuestra que el consumo diario de alcohol, incluso en pequeñas cantidades, empeora la fibrosis hepática en pacientes con enfermedad hepática grasa.
Nuevos estudios muestran que la vitamina E puede disminuir la fibrosis hepática en pacientes con enfermedad hepática grasa, reforzando su papel como tratamiento útil junto con dieta y ejercicio.
El infliximab muestra eficacia en hepatitis autoinmune resistente a tratamientos convencionales, con normalización hepática en la mayoría de los pacientes, aunque requiere más estudios clínicos.
Las mujeres con menarquia precoz tienen mayor riesgo de hígado graso. Retrasar su aparición reduce el riesgo, por lo que se recomienda control de peso y evaluación hepática.
MariTide, un nuevo fármaco para la obesidad, logra significativa pérdida de peso con una sola inyección mensual, mejorando además presión arterial y glucosa en pacientes tratados.